Son muchos los desafíos que nuestro país enfrenta en términos educativos, y uno de ellos es la enseñanza de una lengua extranjera.

 

Partiendo del conocimiento de nuestra propia cultura; la educación en un segundo idioma debe propender por ser prospectiva, en el sentido de que debe responder a las necesidades de la multiculturalidad global y que a su vez no pierda el horizonte del estudio y la comprensión crítica de la cultura nacional y de la diversidad étnica y cultural del país, como fundamento de la unidad nacional y de su identidad.

El aprendizaje de un segundo idioma debe enriquecer el desarrollo personal, a nivel social, cultural y cognitivo en varios sentidos: en el respeto por la pluralidad, en la práctica de la interacción social, en el desarrollo de un mayor grado de conciencia de su aprendizaje (conciencia metalingüística), en la formación de conceptos, el razonamiento lógico y el espectro del sentido planetario.

Entendemos que cada proceso es único y que debe estar orientado a cumplir los deseos y necesidades de cada estudiante u organización publica o privada; siendo necesario promover la reflexión crítica sobre el aprendizaje frente a las implicaciones, retos, compromisos y responsabilidades que se presentan en el aprendizaje de un nuevo idioma en el contexto colombiano y establecer procesos específicos y consecuentes con las políticas nacionales de educación.